Redes Sociales: ¿Un mal necesario?

 

    Después de haber estado 8 meses sin ningún tipo de red social y haber regresado, creo que ahora puedo dar una opinión un poco mas objetiva sobre las redes. Estaba debatiendo conmigo misma si poner este post o no, ya que es un pensamiento muy muy personal. Pero decidí ponerlo, quizá haya alguien que se identifique con mi sentir y que pueda tomar algo bueno de mi experiencia.

 

    El año pasado cerré todas mis cuentas de redes sociales, fue algo progresivo mas que de jalón. Empece cerrando facebook en Junio, y luego le siguieron good reads, tumblr, flickr, instagram, blogspot, vimeo, y pinterest (sí, ¡todas esas cuentas tenía!) :S  Para Septiembre ya no tenía ni una sola abierta. Hace 2 meses reabrí instagram y pinterest, y son básicamente las únicas que decidí volver a utilizar. Pero al parecer durante estos meses algo cambió dentro de mi, y ahora puedo ver cosas que antes no veía, y es precisamente lo que quiero compartir.

Decidí desconectarme de todo el ruido externo para conectarme con mi interior y entender que rayos me estaba pasando. Hace exactamente un año estaba muy enferma… no solo físicamente, sino emocionalmente, mentalmente y espiritualmente. Mi vida iba en picada desde unos años hacia acá, iba deslizandome cuesta abajo y no tenía freno. No me voy a poner hablar sobre todo lo que estaba viviendo internamente, pero basta con decir que los frecuentes ataques de pánico, los episodios depresivos y las incontables noches de insomnio ya se estaban volviendo parte de mi. Hubo una serie de acontecimientos desafortunados que en realidad ahora veo fueron mi mas grande bendición. Fueron ese freno que necesitaba, estas situaciones me pararon en seco y me quebré completamente, pero, ¡eso era exactamente lo que necesitaba! Por fin pude entender que necesitaba hacer un alto a TODO y dedicarme exhaustivamente a la introspección y a hacer cambios verdaderamente profundos y reales.

¿Qué tiene esto que ver con las redes sociales? ¡Nada y todo! Obviamente los problemas internos que traía nada tenían que ver con las redes sociales, sin embargo ahí es donde se reflejan, como una clase de espejo. Todo este vacío interno que traía, toda esta insatisfacción, el anhelo por la aceptación y la aprobación lo trataba de llenar con las redes sociales. Se convierten en un tipo de sedante/calmante y en muchas ocasiones hasta una adicción para adormecer el vacío que llevaba dentro. Ahora puedo abiertamente admitir el miedo que le tenía a la soledad; por muchos años estar callada con mis pensamientos era como una tortura, me comenzaba a dar muchísima ansiedad y tenía que SIEMPRE tener la mente ocupada. Inclusive cuando estaba viendo la tele, ni siquiera podía enfocarme en lo que estaba viendo porque dejar de hacer algo implicaba que  llegaran esos pensamientos de ansiedad y tristeza. Así que, hacía lo que muchos otros hacen: ver la tele mientras estoy viendo el “feed,” dando likes, contestando mensajes, subiendo fotos y escribiendo comentarios. Hay algo tan envolvente de ellas… la gratificación inmediata, la aprobación, la “aceptación,” la aparente felicidad, el reconocimiento, el sentirte que tienes voz y estilo… no lo sé, son tantas cosas que uno encuentra ahí sin darse cuenta que todo es virtual y pasajero.

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Cuando dejé las redes sociales y me limité a navegar en internet, lo primero que tuve que enfrentar fue ese monstruo de la soledad y depresión que me carcomía por dentro… y fue ¡horrible! Tuve que aprender a estar sola con mis pensamientos y permitir que toda esa bola de emociones que tenía enterradas en lo mas profundo de mi ser salieran a flote sin buscar distracciones o sedantes… las dejé salir así crudas tal cuál, me permití sentir el dolor en todo su esplendor. Y si, los primeros meses sentía que me ahogaba; eran tantas las emociones que guardaba: sentimientos de ira, rechazo, miedo e injusticia, todas ellas salían a borbotones asustándome de verlas por primera vez cara a cara. Como cuando vomitas y sientes repulsión por lo que ves pero después llega una sensación de bienestar, ¡disculpen la comparación! Pero así se siente sacar toda esa porquería de emociones y pensamientos que llevan décadas ahí adentro pudriéndose. Una vez que confronté todo esto aprendí muchísimas lecciones valiosas (las cuáles no voy a escribir por ahora para no salirme del tema), y decidí conectarme a las redes de nuevo porque me sentía lista.

Llevo dos meses de regreso, y tantas cosas que antes no veía ahora me son evidentes, creo porque yo misma estaba tan envuelta en este mar de soledad que me dejaba llevar por la corriente. Ahora puedo ver a las muchas personas que al igual que yo están desviviendose gastando enormes cantidades de dinero para llamar la atención, para ser reconocidas, para recibir amor, aceptación, aprobación y admiración. Puedo ver a todas esas mujeres que se editan la cara y el cuerpo en las fotos para lucir perfectas y sentirse amadas y aceptadas. Puedo ver a todos aquellos que ponen a un lado sus valores y convicciones con tal de estar a la moda o ser alguien importante en la vida.  Puedo ver el estrés y la ansiedad que genera el querer llevar una vida perfecta digna de fotografiar. Puedo ver la sociedad consumista que somos y como permitimos que grandes corporaciones que solo les interesa el dinero nos digan como vivir nuestra vida, como vestirnos, que comer, que amistades tener, que nos dicten que es aceptable y que no, que nos den la definición de la felicidad, la belleza y el éxito… y todo para ellos hacerse más ricos. Veo a todos aquellos que igual que yo están buscando  darle un propósito a su vida llenándose de bienes materiales y están buscando la felicidad en las cosas superfluas creyendo que ahí la van encontrar. ¿Y por que habríamos de buscarla en otro lado si esto es lo que la sociedad nos enseño desde que éramos pequeños?

No tengo nada en contra de las redes sociales y el internet, ¡de verdad! Mis mejores amigos los conocí en instagram, no puedo acusar a una plataforma que me ha dado tanto. Y también hay mucha gente honesta que está ahí para compartir, aprender y divertirse, pero me atrevo a decir que son pocas en comparación. Simplemente es evidente que cosas buenas como los bienes materiales y las redes sociales las hemos distorsionado y las hemos convertido en dioses que ahora nos esclavizan. Algo que quizá fue creado con la buena intención de acercar gente de pronto se convirtió en el modelo de como debería ser una “vida perfecta.” El problema no son las redes sociales, el problema somos nosotros como sociedad, el manejo que le damos y el error de querer buscar en ellas y en cosas externas la felicidad que solo vamos a encontrar dentro de nosotros. El problema es algo mas serio y mucho mas profundo que una plataforma virtual. El problema es que continuamos evadiendo esas emociones no resueltas, y las queremos ahogar con distracciones y adicciones.

¿Voy a seguir usando redes sociales? Por ahora me empiezo a conectar mas esporadicamente, y queizá un dia me desconecte definitivamente. Mas que nada estoy buscando un balance entre vivir una vida llena de sentido y propósito al mismo tiempo de poder combinarla con este ámbito recreativo y divertido. Pero quizá estos meses que estuve en el silencio me hicieron ver la vida diferente: empecé a descubrir la belleza y la felicidad profunda que surge de estar agradecido por todo lo que la vida me trae sin estar buscando tener mas o ser alguien que no soy. Comencé apreciar la simpleza de la vida, comencé a disfrutar los momentos aburridos, aún cuando estaba parada en un semáforo o en la fila para cruzar la frontera. Ahora estar en silencio y sin ningún tipo de distracción se ha convertido en mi momento mas preciado. Mi vida comenzó a tener sentido y ese mounstruo que me carcomía por dentro empezó a desaparecer. También estoy empezando a practicar la filosofía de la vida minimalista: de vivir solo con lo que necesito, vivir con lo suficiente y con lo que le agrega valor a mi vida y de verdad he sentido una genuina paz. En mi próximo post voy hablar más del minimalísmo y los cambios internos y externos que conlleva.

Es raro cuando tratas de retomar tu vida anterior y te das cuenta que algo dentro de ti cambió, algo que nunca va regresar, y quiero ser honesta y aclarar que ¡mi vida no se ha resuelto! estoy muchísimo muy lejos de llegar al punto de una sanidad total, pues es un proceso lento que requiere mucha disciplina y constancia. Pero digamos que empiezo a ver la luz al final del túnel, y lo que es lo más gratificante, es que puedo voltear atrás y ver que no estoy donde estaba hace un año; ni emocionalmente, ni espiritualmente, ni mentalmente.

 Como dije al principio, este post fue con el propósito de expresar mi opinión personal. No estoy tratando de convencer de nada, solo comparto esta experiencia de que el estar lejos del ruido de las redes sociales me ha permitido ver la vida de una manera distinta. Y también porque pienso este es el comienzo de una nueva etapa en mi vida, una que me está trayendo paz, libertad y felicidad genuina y que quiero compartir con otros que se que al igual que yo están buscando vivir una vida llena de propósito.

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